«No taxation without representation»

El Tribunal Supremo de los Estados Unidos tumba el “decreto-ley” de aranceles de Trump.

Severo aviso a Trump sobre la vigencia de la separación de poderes.

Muy interesante, como siempre, el comentario de Monsieur de Villefort:

LEARNING RESOURCES v TRUMP: EL TRIBUNAL SUPREMO PROPINA UN SONORO BOFETÓN JURÍDICO A TRUMP AL AFIRMAR QUE NO OSTENTA LA POTESTAD DE IMPONER ARANCELES.

“…/…

La sentencia parte de que la potestad tributaria reside en el Congreso, tan sólo en dicho órgano, lo que justifica en términos no sólo constitucionales, sino históricos utilizando para ello textos clásicos de la literatura política:

“Reconociendo la importancia única de la potestad tributaria, y habiendo luchado en una revolución motivada en gran parte por “ningún tributo sin representación”, los constituyentes otorgaron “únicamente al Congreso…el acceso al bolsillo de los ciudadanos” (El Federalista número 48 [J. Madison]; vid también la Declaración de Independencia). Impusieron que “todas las leyes estableciendo tributos deben surgir de la Cámara de Representantes” (Constitución de los Estados Unidos, Art. I, Secc 7, Cl. 1). Al proceder de tal modo, se aseguraron de que únicamente la Cámara de Representantes pudiera «proponer los recursos necesarios para el sostenimiento del estado», reduciendo así «todas las prerrogativas desmesuradas de los demás poderes». (El Federalista número 48 [James Madison]). No atribuyeron ninguna fracción de la potestad tributaria al Poder Ejecutivo; vid. Nicol v. Ames, 173 U.S. 509, 515 («[L]a totalidad del poder tributario corresponde al Congreso»).”

Sentado el principio general, la sentencia aborda la posición sustentada por el Gobierno federal, que en modo alguno cuestionaba ese principio ancilar que otorga al Congreso (y más propiamente a la Cámara de Representantes) la potestad tributaria, sino que justificaba la actuación presidencial basándose en la delegación que de dicha potestad hizo el Congreso a través de la IEEPA. En este sentido, la sentencia acude a la doctrina de las “major questions”, es decir, el rechazo judicial a considerar que pueda justificarse una delegación de competencias en textos legales ambiguos.  Y en un par de párrafos esenciales, aplica esa doctrina general al caso concreto:

“Tales consideraciones resultan de particular intensidad cuando, como aquí sucede, la pretendida delegación afecta al núcleo de la potestad tributaria del Congreso, esto es, al denominado power of the purse. «Es probable que el Congreso […] pretendiera reservarse» para sí «las decisiones básicas y de gran trascendencia», id., p. 730, inherentes al empleo de esta «arma más completa y eficaz» (El Federalista, número 58) Y si el Congreso hubiera de desprenderse de esa prerrogativa en favor de otro poder, un «intérprete razonable» esperaría que lo hiciera «de manera clara». Biden v. Nebraska, 600 U.S., pp. 514–515 (voto particular concurrente de la juez BARRETT, citando Utility Air Regulatory Group v. EPA, 573 U.S., p. 324).

Lo que el sentido común sugiere, lo confirma la práctica legislativa. Cuando el Congreso delegó la potestad de imponer aranceles, lo hizo de manera explícita y sujeta a límites estrictos.”

…/…”

Recomendable la lectura íntegra del post.

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