Archivo de Manuel García-Pelayo, primer presidente del Tribunal Constitucional

EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PUBLICA EL ARCHIVO DE SU PRIMER PRESIDENTE MANUEL GARCÍA-PELAYO

El Tribunal Constitucional ha publicado en su página web una herramienta de acceso al archivo documental de Manuel García-Pelayo y Alonso, quien fuera el primer presidente de la institución (1980-1986).

Este archivo, donado por sus herederos, reintegra diversas partes hasta ahora divididas, alguna de las cuales ha sido incluso objeto de repatriación a España desde Venezuela. Se compone de 31 cajas con centenares de documentos de su actividad personal, intelectual y jurídica. En él pueden consultarse textos manuscritos de sus trabajos e intervenciones en actos académicos y oficiales, fichas bibliográficas, fotografías, correspondencia con personalidades e instituciones, documentación relacionada con su actividad universitaria y otras tipologías y materias. Ha sido tratado técnicamente, descrito y digitalizado por el Archivo General del Tribunal Constitucional (https://www.tribunalconstitucional.es/es/archivo/Paginas/default.aspx) para su puesta a disposición de la sociedad en la dirección web https://www.tribunalconstitucional.es/es/archivo/garcia-pelayo/Paginas/default.aspx, en la que, además del acceso al archivo, se puede encontrar una semblanza sobre Manuel García-Pelayo y reseñas bibliográficas sobre su obra y su legado.

Manuel García-Pelayo y Alonso (Corrales del Vino, Zamora, 23 de mayo de 1909- Caracas, 25 de febrero de 1991) estudió Derecho en la Universidad Central de Madrid y amplió estudios en Viena. El estallido de la Guerra Civil interrumpió una prometedora carrera académica y le movió a unirse al bando republicano, en donde alcanzaría el grado de capitán de Estado Mayor. Terminada la guerra, tras pasar por varios campos de internamiento, GarcíaPelayo logra ingresar en el Instituto de Estudios Políticos, «una de esas células de libertad tolerada que el régimen franquista permitía y financiaba», así como publicar algunas obras. Sin embargo, en 1951 se exilia finalmente a Argentina, iniciando un periplo que, además de actividades académicas en Puerto Rico, le llevará a desarrollar buena parte de su actividad académica y personal en Venezuela.

Se interesó fundamentalmente por la Teoría del Derecho Constitucional y del Estado, así como por los aspectos sociológicos e históricos del pensamiento político, con la aspiración de ligar el Derecho, y en especial el Derecho constitucional, con valores, con fuerzas sociales, con ideas políticas, con algo más que la mera técnica formal o el positivismo. De ahí sus trabajos sobre los mundos ideológicos y las estructuras políticas fundamentadas en representaciones mítico-simbólicas; el desarrollo de la racionalidad en nuestra civilización, caracterizada por su tecnificación, así como la progresiva difuminación de los límites entre el Estado y la Sociedad, resultado de la interacción entre los órganos estatales, los partidos políticos y las organizaciones de intereses.

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