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Embajadores y embajadoras, sois servidores públicos, y como tales sabéis que la democracia no es solo la conquista de una ocasión histórica, sino el fruto de una exigente y delicada labor diaria: una responsabilidad que concierne a todos, autoridades y ciudadanos, de manera cotidiana, con acatamiento de sus normas y respeto a sus valores y equilibrios como la tolerancia, el pluralismo, la separación de poderes, la trasparencia y la rendición de cuentas.
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