De gran interés el artículo/editorial de Ángel L. Fernández Recuero, en Jot Down:
Carta abierta al ministro Bolaños sobre la transparencia mercantil
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El tuit me llevó inmediatamente a pensar en mi experiencia personal. Hace unos años, fundé una pequeña editorial en Estonia, Vest Indiya Publishing Company OÜ a raiz de una entrevista a Kaspar Korjus por el programa «e-resident» del país báltico. Lo hice a distancia, sin moverme de casa. La constitución fue rápida, sin trámites absurdos ni notarías decimonónicas. Pero lo más revelador no fue eso: fue descubrir que toda la información societaria de mi empresa —y de cualquier otra del país— estaba disponible en internet, accesible por cualquier ciudadano, gratis y sin registros. Basta con entrar en la web del registro mercantil estonio (https://ariregister.rik.ee) y escribir el nombre o número de una empresa. Lo que aparece, sin necesidad de identificarse, es una radiografía completa: la dirección, el objeto social, los nombres de los administradores, los estados financieros, la evolución del capital, los estatutos. Todo. Gratis.
Uno se acostumbra a ese nivel de transparencia. Y luego vuelve a España…”