Entrevista en La Rioja:
«Yo con mis votos particulares en el Constitucional me siento como un linier»
El conocido jurista no duda en relacionar el TC con el futbolístico VAR y defiende su derecho a discrepar cuando «el árbitro principal siempre impone su decisión»
“Es usted magistrado del Constitucional y autor de no pocos votos particulares contra varias polémicas sentencias como la de la Ley de Amnistía o la eliminación del supuesto delito de malversación de Puigdemont y otros. ¿Se siente como un árbitro corregido por el VAR?
La redacción de los votos particulares requiere también alguna atención literaria pues quien los suscribe se dirige a la sociedad en general, a través de los medios de comunicación, y al mundo académico. Luego deben contener una explicación inteligible de la discrepancia, pero sin perder rigor. Yo, por ejemplo, intento evitar frases demasiado largas o apelaciones demasiado técnicas. El Tribunal Constitucional es, en efecto, un árbitro porque juzga sobre la compatibilidad de una ley o de un acto (en el caso del recurso de amparo) con la Constitución. El Tribunal, como supremo intérprete de este, tiene el dominio de la manija, del silbato. Y, por tanto, sí es el VAR, en la medida en que ‘los de la pantalla’ son parte del equipo arbitral. Yo, con mis votos particulares –que en los cinco años que llevo suman ya muchísimos y he de decir que muy aplaudidos pues recibo incontables mensajes de agradecimiento– me siento más un linier porque el árbitro principal impone siempre su decisión, pero un linier con derecho a hacer constar por escrito las razones de la discrepancia”.
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